martes, 1 de marzo de 2016

Influencia del roble francés y del roble americano en el vino



La diferencia de precio que existe entre una barrica de roble francés y una barrica de roble americano se debe exclusivamente a la forma de cortar la madera, tal y como se explica en la entrada ¿Por qué una barrica de roble francés es más cara que una de roble americano?.  La conclusión a la que se llegó es que el mayor precio del roble francés no se debe a que esta madera tenga mejores cualidades para el vino que el roble americano. Estas dos maderas simplemente son diferentes y el uso de un tipo u otro dependerá de las características y el estilo del vino a envejecer.


Las barricas de roble americano generalmente se emplean en vinos con volumen, destinados a una crianza corta ya que esta madera colapsa los aromas frutales. Sin embargo un vino con mucha persistencia conviene criarlo en barricas de roble francés. Antiguamente la gran mayoría de los vinos envejecidos en Rioja se criaban en barrica de roble americano. Actualmente es muy común combinar ambas maderas, envejeciendo parte del vino en barricas de roble francés y otra parte en roble americano, la proporción de estas barricas dependerá  de la estrategia de elaboración de cada enólogo y del tipo de vino que se quiere conseguir.

A la hora de catar un vino podemos distinguir en qué tipo de barrica se ha envejecido este ya que cada tipo de barrica aporta una serie de características sensoriales diferentes al vino. Alguna de estas características son muy reconocibles y das pistas claras sobre el tipo de madera empleada.

El roble americano aporta al vino aromas más exóticos que el roble francés. En un vino criado en una barrica de roble americano podemos encontrar aromas dulzones como por ejemplo coco, plátano, piña y vainilla. Esta última nota aromática es muy característica de los vinos criados en este tipo de madera. Estas notas aromáticas hacen que estos vinos tengan una nariz muy golosa, con una gran riqueza aromática. En boca esta madera aporta al vino una sensación grasa y amplia, además aporta un tanino blando dando sensación de suavidad.

En cuanto al roble francés a pesar de que aporta una menor riqueza aromática y una nariz un poco secante, permite que encontremos notas aromáticas ahumadas, especiadas y aromas a frutos secos. Su tanino es más vivo y da una sensación seca y larga. En este tipo de barrica se da una mayor polimerización de los taninos y como consecuencia el color de los vinos criados en barricas de roble francés es más estable en el tiempo.

En esta ocasión he pintado un precioso calado centenario con barricas, el cual permite que el vino envejezca en perfectas condiciones.  

 (Basado en uno de los calados centenarios de Bodegas Riojanas) 


jueves, 11 de febrero de 2016

El oidio en el viñedo


Esta enfermedad es muy conocida por los viticultores, quienes le llaman ceniza o cenicilla, su nombre científico es Uncinula necator. Hay zonas en las que esta enfermedad es endémica, es decir, afecta todos los años al viñedo causando más o menos daños según las condiciones climáticas del año.

Las condiciones climáticas ideales  para que el oidio se desarrolle en el viñedo son temperaturas desde los 5ºC hasta los 35ºC y una humedad relativa alta. La variedad mazuelo y los viñedos muy frondosos (con exceso de vegetación) son especialmente sensibles al oidio.




Se trata de un hongo que puede infectar desde algunas zonas verdes de la vid (hojas, pámpanos, brotes jóvenes…) hasta los racimos de esta. Se aprecia en forma de polvillo grisáceo, muy similar a la ceniza, que aparece en la superficie de las zonas comentadas. A pesar de esto, la película de polvo no evita que las zonas afectadas realicen la fotosíntesis. El verdadero problema se da en las bayas de los racimos, las cuales se resquebrajan por la zona afectada durante la fase del envero, en consecuencia otras enfermedades muy problemáticas como pueden ser las podredumbres del viñedo, tienen vía libre para afectar al racimo.


Hay muchos viñedos en los que podemos ver preciosos rosales custodiando las hileras de cepas. Estos rosales además de ser estéticos prestan un servicio añadido al viñedo. Estos son muy sensibles al oidio y alertan al viticultor de que las condiciones climáticas son perfectas para que se produzcan focos de oidio en su viñedo. Esta anécdota es muy conocida por la gente vinculada a los viñedos, pero lo que mucha de esta gente desconoce es que el oidio que  afecta al rosal, es diferente al que afecta a la vid, concretamente el oidio del rosal se conoce como Sphaerotheca pannosa. De esta forma, cuando esta enfermedad afecta al rosal, el viticultor cuenta con unos días hasta que los focos de oidio aparezcan en las cepas. Durante este margen de tiempo el viticultor podrá proteger su viñedo con un tratamiento anti-oidio

Con esta pequeña explicación entenderéis por qué he elegido pintar con vino una rosa para ilustrar esta entrada. 




lunes, 25 de enero de 2016

El suelo con vocación vitícola




Un suelo con vocación vitícola está o debería de estar muy lejos de un suelo agrícola de calidad. Los suelos vitícolas de calidad son suelos heterogéneos y pobres, poco profundos y bien drenados haciendo que el agua esté presente de forma limitada.

Como resultado las vides que crecen en suelos vitícolas de calidad presentan un vigor débil y un rendimiento moderado, además de tener una parada vegetativa o agostamiento auto-inducido y equilibrado. De este modo el proceso de maduración será mejor y el estado sanitario de la planta será correcto ya que la planta presentará una masa vegetal equilibrada.

Torremontalbo con el Castillo de Davalillo al fondo (La Rioja Alta, España)

Antiguamente cuando el alimento escaseaba las tierras fértiles se destinaban a cultivos de regadío y de cereal, mientras que las tierras de secano, pobres y con suelos poco profundos o excesivamente pedregosos se destinaban al cultivo de la vid.

Habréis llegado a la conclusión de que no es casualidad que en esas zonas encontremos los mejores viñedos, esos que producen uva de excelente calidad y por tanto darán vinos con mucho potencial. Estos viñedos son los que disfrutan del suelo vitícola ideal.





viernes, 25 de diciembre de 2015

Feliz Navidad


Días atrás la zonas de embotellado han estado a pleno rendimiento para poner a punto las botellas y las cajas donde presentar sus preciados vinos puesto que en la campaña de navidad se produce la mayor parte de las ventas en la industria bodeguera.

En los días de navidad y año nuevo se descorchan vinos especiales, muchos se compran para la ocasión y otros se regalan en las cestas de navidad.

Con esta breve entrada y estos tres racimos de uva a modo de árboles de navidad aprovecho para desearos unas felices fiestas.

¡Feliz Navidad desde Copa y Pincel!

martes, 8 de diciembre de 2015

Por qué agitamos el vino al catarlo



¿Por qué nuestro amigo enólogo agita la copa cuando cata un vino? 



Existe todo un ritual a la hora de catar un vino. En la fase olfativa de la cata se hace una primera olfacción a copa parada y otra en movimiento.



Nuestro olfato a la hora de catar se ve influido por factores como el tamaño y forma de la copa, lo que acabamos de olerla temperatura. No se debe olvidar que la primera impresión es muy importante, ya que nuestro olfato se adapta en un principio a lo que huele, perdiendo sensibilidad y como consecuencia cuesta más percibir esos aromas.


Cada tipo de molécula de olor tiene diferente volatilidad, es decir, tienen diferente capacidad para salir del vino y evaporarse, llegando hasta nuestras fosas nasales. Las moléculas más ligeras o volátiles salen del vino con mayor facilidad, de ahí que se deba hacer una primera olfacción a copa parada, evitando la rápida disipación de estas moléculas. Las moléculas más pesadas necesitan ser ayudadas por el movimiento que se hace en las copas de vino al agitar el mismo. El vino recorrerá las paredes de la copa en forma de lámina muy fina arrastrando las moléculas más pesadas y aumentando la capacidad de evaporación de las mismas. De este modo se podrán percibir las notas aromáticas que aportan estas moléculas.

Sin este movimiento muchos aromas no serían percibidos a la hora de degustar un vino en toda su amplitud.


domingo, 22 de noviembre de 2015

CVNE (Compañía Vitivinícola del Norte de España)


Sala de Fermentación de la bodega Cvne-Haro. Pintado con Cune Crianza 2011 y una pequeña base de Imperial Reserva 2010.

El pasado verano tuve el placer de visitar labodega centenaria Cvne (Compañía Vitivinícola del Norte de España). Esta bodega está situada en el emblemático barrio de la estación de Haro, La Rioja.

En 1879 dos socios fundaron esta bodega, siendo el origen de la gran compañía que es ahora ya que además de la bodega de Haro, cuenta en Rioja con la moderna bodega Viña Real y la bodega Contino de estilo Chateau bordeles.

En la visita de Cvne se puede ver la maravillosa nave de barricas cuya estructura de soportes metálicos tiene el inconfundible toque de Alexandre Gustave Eiffel, el diseñador de la nave. Además se puede disfrutar de los antiguos calados de la bodega, usado como cementerio de botellas y colonizado por los hongos debido a la grandísima humedad que hay. Estos calados se encuentran situados muy cerca del río Ebro de ahí la cantidad de humedad. Pero sin duda hay una zona que ha inspirado el dibujo que he dibujado en esta ocasión, se trata de la nave de fermentación que cuenta con unas preciosas tinas de madera. Es una de las zonas más importantes de la bodega puesto que en esta sala se fermentan los mostos que darán lugar a sus espectaculares vinos. Vinos como el Cune Crianza, un vino muy equilibrado que conserva perfectamente la fruta inicial del vino, además no se debe de olvidar el recientemente galardonado por la revista Wine Spectator Reserva Imperial, un vino muy elegante a un precio muy razonable.



domingo, 8 de noviembre de 2015

El aroma a cuero en los vinos

Puede que sorprenda el dibujo pintado a vino que muestro en esta ocasión o tal vez os de una pista sobre el tema del que se va a hablar en esta entrada…


Existe una pequeña levadura que tiene la posibilidad de formar filamentos, gracias a estos,  a su pequeño tamaño y con el principal objetivo de sobrevivir, es capaz de agarrarse a la vida en pequeñas grietas de madera y otras superficies.

En las bodegas se pueden detectar en mangas, grifos y otras superficies además de descubrirlas en las grietas y los poros de estructuras y suelos de madera. Estas levaduras no se olvidan de las preciadas barricas de madera de roble, esas que doman al vino y le permiten aumentar su capacidad de vida.

Una de las etapas donde estas levaduras pueden campar a sus anchas si no se toman medidas adecuadas es en la crianza en barrica de los vinos. Utilizando los ácidos p-cumáricos y ferúlicos dan lugar a los famosos etil fenoles (4-ethyl phenol y 4-ethyl guaïacol. Si a estos se les une, la presencia de ácido isovalérico –También producido por esta  levadura-, el aroma del vino se va al traste.

En otras palabras, estas levaduras hacen que se enmascaren los aromas frutales de los vinos y producen compuestos que dan lugar a aromas poco agradables.

Esta “peligrosa” levadura que se ensaña con los aromas que tanto ha costado mantener en un vino es conocida como Bretanomyces y su forma esporulada se llama Dekkera.

¿Qué relación tiene Bretanomyces con el noble caballo que podéis ver en esta ocasión?

Los aromas que encontramos en un vino cuando Bretanomyces lo ha modificado son los aromas a sudor de caballo o cuero además de aromas a cuadra y establo, estos últimos son aromas muy desagradables y considerados como “sucios”.

Hay grandes diferencias entre los aromas a cuero y los aromas a cuadra, además es un tema muy debatido. En un futuro se ampliará en el blog la información sobre Brettanmyces-Dekkera.


domingo, 18 de octubre de 2015

La pruina de las bayas de uva

La vendimia es la meta de la carrera comenzada por los viticultores una vez comienzan la poda de sus vides. Durante todo el ciclo vegetativo de la vid miman las cepas y recorren sus viñedos realizando las tareas oportunas. Además de cuidar a sus preciados racimos y en muchos casos sin sospecharlo, están cuidando unos microscópicos habitantes de sus racimos, las levaduras.

Durante el envero se produce un cambio muy evidente en las bayas de los racimos, estas cambian de color y gracias a ello podemos apreciar una especie de polvo de aspecto ceroso que cubre cada baya, este capa se llama pruina y además de proteger cada baya fija levaduras.

Cuando se alcanza la cúspide del ciclo de cultivo, el viticultor comienza la vendimia y entrega en la bodega la cosecha cultivada. Pero si nos acordamos de esos minúsculos seres que habitan los racimos, el viticultor no solo está aportando la materia prima, sino que está entregando una de las principales manos de obra de esta época, las levaduras que se van a encargar de fermentar litros y litros de mosto, transformándolo en vino. Estas levaduras son autóctonas de cada zona y aportan singularidad a los vinos y añadas.

A continuación os muestro un dibujo pintado con mosto y vino, se trata de un racimo de uva, hogar inicial de las levaduras que durante estos días están a tope de trabajo y tienen la gran responsabilidad de fermentar el vino que más adelante disfrutaremos.