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lunes, 9 de mayo de 2016

Heladas de primavera en el viñedo


Es tiempo de heladas de primavera y el viñedo se encuentra en plena brotación, sus yemas están indefensas ante las inclemencias del tiempo y los viticultores miran al cielo, especialmente si éste está despejado. Mala señal ver las estrellas y peor aún ver la luna llena…



Las heladas provocan la formación de hielo en los tejidos vegetales o la pérdida de calor de los mismos, lo que afecta al desarrollo normal de los tejidos y/o de sus funciones, es el resultado de una temperatura inferior a la temperatura crítica del estado fenológico en la que se encuentre la vid.

Los tipos de heladas que se pueden dar en los viñedos según las condiciones ambientales son:
  • HELADAS DE RADIACIÓN: Se produce una cesión nocturna de calor a la atmósfera por parte del suelo y de la vegetación y además se enfrían por contacto con el aire frío estratificado en capas bajas. Son las más frecuentes en primavera.
  • HELADA DE EVAPORACIÓN: Podría decirse que el hielo que se ha formado en los tejidos de la vid se evapora con el aumento rápido de la temperatura tras la noche, especialmente en días soleados. Para esto se requiere energía (calor latente) y esa energía se obtiene de los tejidos vegetales produciendo una bajada de temperatura del tejido vegetal.
  • HELADA ADVENCIÓN: Masas de aire frío que invaden una zona (olas de frío de origen polar). Son catastróficas, más en zonas abiertas al norte.


Algunos factores que disminuyen el riesgo de helada en el viñedo:
  • Presencia de nubes: mantienen la radiación emitida por el terreno por lo que se mantendrá mejor el calor
  • Niebla – Humedad: En el punto de rocío el agua se condensa y durante este proceso se libera energía en forma de calor. Además las moléculas de agua en un ambiente húmedo captan el calor que el suelo irradia, manteniendo el ambiente más cálido.
  • Viento: Mezcla las capas de aire estratificadas por temperaturas (el aire frío pesa más y se queda a ras de suelo), la temperatura no será tan baja ya que el aire frío y el caliente estará mezclado.
  • Zona del viñedo: Las masas de aire frío se acumulan en los valles, por lo que los viñedos situados en estas zonas tienen mayor riesgo de helada (estos viñedos se deberán podar lo más tarde posible para retrasar su brotación).
  • Manejo del suelo del viñedo: Si un viñedo está recién labrado o tiene una cubierta vegetal tendrá mayor riesgo de helada que un suelo al que se le ha aplicado únicamente herbicida o se le ha cortado la vegetación.

Hay formas para proteger los viñedos de las heladas mediante el uso de estufas, torres antihelada o grandes ventiladores, también se pueden aplicar riegos antiheladas. Es muy importante saber aplicar estos riegos ya que si no se maneja adecuadamente podemos agravar los daños por helada. 

jueves, 11 de febrero de 2016

El oidio en el viñedo


Esta enfermedad es muy conocida por los viticultores, quienes le llaman ceniza o cenicilla, su nombre científico es Uncinula necator. Hay zonas en las que esta enfermedad es endémica, es decir, afecta todos los años al viñedo causando más o menos daños según las condiciones climáticas del año.

Las condiciones climáticas ideales  para que el oidio se desarrolle en el viñedo son temperaturas desde los 5ºC hasta los 35ºC y una humedad relativa alta. La variedad mazuelo y los viñedos muy frondosos (con exceso de vegetación) son especialmente sensibles al oidio.




Se trata de un hongo que puede infectar desde algunas zonas verdes de la vid (hojas, pámpanos, brotes jóvenes…) hasta los racimos de esta. Se aprecia en forma de polvillo grisáceo, muy similar a la ceniza, que aparece en la superficie de las zonas comentadas. A pesar de esto, la película de polvo no evita que las zonas afectadas realicen la fotosíntesis. El verdadero problema se da en las bayas de los racimos, las cuales se resquebrajan por la zona afectada durante la fase del envero, en consecuencia otras enfermedades muy problemáticas como pueden ser las podredumbres del viñedo, tienen vía libre para afectar al racimo.


Hay muchos viñedos en los que podemos ver preciosos rosales custodiando las hileras de cepas. Estos rosales además de ser estéticos prestan un servicio añadido al viñedo. Estos son muy sensibles al oidio y alertan al viticultor de que las condiciones climáticas son perfectas para que se produzcan focos de oidio en su viñedo. Esta anécdota es muy conocida por la gente vinculada a los viñedos, pero lo que mucha de esta gente desconoce es que el oidio que  afecta al rosal, es diferente al que afecta a la vid, concretamente el oidio del rosal se conoce como Sphaerotheca pannosa. De esta forma, cuando esta enfermedad afecta al rosal, el viticultor cuenta con unos días hasta que los focos de oidio aparezcan en las cepas. Durante este margen de tiempo el viticultor podrá proteger su viñedo con un tratamiento anti-oidio

Con esta pequeña explicación entenderéis por qué he elegido pintar con vino una rosa para ilustrar esta entrada.