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domingo, 18 de octubre de 2015

La pruina de las bayas de uva

La vendimia es la meta de la carrera comenzada por los viticultores una vez comienzan la poda de sus vides. Durante todo el ciclo vegetativo de la vid miman las cepas y recorren sus viñedos realizando las tareas oportunas. Además de cuidar a sus preciados racimos y en muchos casos sin sospecharlo, están cuidando unos microscópicos habitantes de sus racimos, las levaduras.

Durante el envero se produce un cambio muy evidente en las bayas de los racimos, estas cambian de color y gracias a ello podemos apreciar una especie de polvo de aspecto ceroso que cubre cada baya, este capa se llama pruina y además de proteger cada baya fija levaduras.

Cuando se alcanza la cúspide del ciclo de cultivo, el viticultor comienza la vendimia y entrega en la bodega la cosecha cultivada. Pero si nos acordamos de esos minúsculos seres que habitan los racimos, el viticultor no solo está aportando la materia prima, sino que está entregando una de las principales manos de obra de esta época, las levaduras que se van a encargar de fermentar litros y litros de mosto, transformándolo en vino. Estas levaduras son autóctonas de cada zona y aportan singularidad a los vinos y añadas.

A continuación os muestro un dibujo pintado con mosto y vino, se trata de un racimo de uva, hogar inicial de las levaduras que durante estos días están a tope de trabajo y tienen la gran responsabilidad de fermentar el vino que más adelante disfrutaremos.




domingo, 3 de mayo de 2015

Cada vino es diferente y se puede demostrar sobre el papel




Cada vino es único y diferente y como tal transmite diferentes sensaciones.

En este blog os muestro que un vino no solo nos transmite diferentes sensaciones en la copa, sino que también es capaz de hacerlo sobre un papel.

En el caso de la acuarela que os muestro convergen vinos jóvenes y vino maduros que, aprovechando las diferencias entre sus materias colorantes, permiten hacer trabajos como éste.

Se pueden encontrar numerosos artistas que pintan con vino, a veces lo utilizan en su estado puro, otras lo adulteran o modifican.

Os voy a comentar mi humilde experiencia con este material. Para alguien que pinta con acrílico, el pintar con acuarela supone un completo cambio de mentalidad, ya que hay que empezar pintando progresivamente de los colores claros a los oscuros, sin posibilidad de correcciones. A diferencia de las acuarelas, no es posible hacer una mezcla progresiva en húmedo de dos vinos diferentes colores ya que al ser un material más acuoso se mezclan totalmente persistiendo solo el color del vino más intenso. Afortunadamente mi profesora de pintura me fue guiando y aconsejando llegando a este cuadro como resultado final.


Tal vez el color de esta pintura vaya cambiando a lo largo de los años y vaya evolucionando al igual que los vinos que lo forman, solo el tiempo lo dirá.



sábado, 28 de febrero de 2015

Bayas de racimo


Si habéis leído la presentación del blog ya sabréis que voy a intentar fundir el mundo de la enología y la viticultura con el de la pintura.

Mis orígenes en el mundo de la pintura son muy recientes. A pesar de que siempre he dibujado y pintado mucho en casa –siendo los lápices, rotuladores y folios unos juguetes más para mí–, nunca he ido a ningún sitio donde me guiaran a la hora de pintar y dibujar.

Cuando comencé a estudiar en la universidad abandoné por completo la idea de dibujar y pintar, aunque fuera solo por mi cuenta.

No fue hasta el pasado curso 2013-2014 cuando comencé a ir a clases de pintura y dibujo, quedándome totalmente atrapada en este mundillo.

Voy aprendiendo poco a poco pero de forma constante gracias a mi profesora de pintura María.
El primer trabajo que os traigo es uno de los cuadros que he hecho en estas clases. Se trata de un díptico pintado a acrílico.

Como veis, parto de una fotografía preciosa que no se queda solo en las bayas, sino que a través del reflejo de las mismas nos permite ver unas botellas y copas de vino, en lo que podríamos adivinar que es una bodega.

Así que una vez tenía la fotografía, ¡me puse manos a la obra!


En primer lugar situé todas las bayas en los lienzos ayudándome de una cuadrícula. Con ello me aseguré de que las dibujaba de una manera proporcional a la imagen original.


Sé que esta primera vista del cuadro no impresiona demasiado, pero es un momento fundamental, ya que facilitará muchísimo el trabajo una vez se comience a pintar.


Aquí podéis ver el cuadro con una primera capa de pintura. Como podéis ver el cuadro ya ha cogido forma y todas las bayas están manchadas.


Y por último, aquí tenéis el cuadro terminado. No os voy a engañar, la verdad es que me ha encantado el resultado final, sobre todo el volumen de las bayas de la parte superior izquierda.



Espero que os guste, en la próxima entrada os enseñaré mi primer experimento de pintura con vino.